Dirección: Calle Baratillo e/ O´Reilly y Enna. Plaza de Armas
Localidad: La Habana Ciudad
En el año 1754 el Gobernador Don Francisco Cajigal de la Vega dispuso la erección de una columna de tres caras, que ostentaba en lo alto una imagen de la Virgen del Pilar. El lugar se ubica, donde cuenta la tradición desde tiempos remotos hubo de celebrarse la primera misa y cabildo luego de establecida la Villa de San Cristóbal de la Habana, bajo una frondosa ceiba que aquí se conservó hasta 1753. En la columna se leían dos inscripciones, una en latín y otra en castellano, ambas referidas al motivo de la erección de este monumento y a los sucesos que se querían perpetuar en la posteridad. En 1827 el Capitán General de la Isla Don Francisco Dionisio Vives, ordenó restaurar el monumento existente y construir a su alrededor nuevas obras que lo protegieran dándole mayor hermosura, contribuyendo además a la conservación del mismo. Esta idea, fue bien acogida por los habitantes de la ciudad; con su contribución comenzó la obra que quedó finalmente inaugurada el 19 de marzo de 1828, según los planos trazados por el Sr. Dn Antonio María de la Torre y Cárdenas. La edificación construída para conmemorar la fundación de la ciudad, reproducía en reducidas dimensiones el aspecto de un templo grecorromano, de marcado estilo neoclásico, siendo por su elegancia digno de la importancia de estos hechos. El Obispo Don Juan José Díaz de Espada y Fernández de Landa solemnizó el acto de inauguración del monumento y el pintor francés Juan Bautista Vermay retrató la concurrencia en un lienzo que aún se conserva en su interior, donde también encontramos un busto de mármol del artista y un nicho que guarda con celo sus cenizas y las de su esposa. A finales del siglo XIX fue restaurado y se sembraron nuevas ceibas en su interior. El Templete, uno de los monumentos más queridos por los habaneros, se conserva hoy como museo y es el lugar donde cada año, cada 16 de noviembre se celebra la fundación de la ciudad por sus habitantes, rindiéndole honores a la majestuosa ceiba que reina en su interior. Fuente: Municipio de Cultura de Habana Vieja.
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