El Carnavalito: una experiencia integradora en la comunidad de Santa Fe
La playa de Santa Fe se encuentra al oeste de La Habana. Es un pueblo marino no contaminado por el turismo y con la urgencia de que sus calles y casas sean restauradas para quizá así lograr un lugar de la ciudad donde la magia, que sin dudas posee, se haga más atractiva. No obstante, Santa Fe es una comunidad que tiene un sentido de pertenencia y el pueblo como pueblo ocupa un espacio en los habitantes de ese lugar. Esa comunidad posee un " nosotros" que patentiza la identidad. Vivir en Santa Fe significa un espacio natural para soñar y con esto sueños crear, con pocos recursos, experiencias y proyectos culturales de símbolo local que van más allá de las posibilidades materiales de los que dirigen el quehacer de la cultura de tan peculiar sitio. Hablamos de la celebración del Carnavalito. El Carnavalito: carrozas recicladas El Carnavalito se retoma como tradición a partir de la celebración que se realizaba del carnaval santafesino antes de los años 60. En sentido general se dedica a los niños de ahí su nombre en diminutivo, pero en la actualidad es una acción comunitaria que se convierte en un evento de total participación : el pueblo y las escuelas se tornan protagonistas y promueven todos los factores e instituciones. Y viceversa. Su primera edición tuvo como sustrato la Historia de Cuba. La segunda respondió a una temática ecológica: el mar y como lema : "Salvemos la playa". Se hizo enfásis en el estudio de los elementos marinos y los símbolos de las deidades del mar. La tercera se dedicó a Latinoamérica donde se elaboraron carrozas con elementos del folclor de esta región : La cuarta y la quinta "Cuba por el mundo" y una "Comunidad Laboriosa" respectivamente. Los elementos ornamentales que conforman el lucimiento de de estos festejos son reciclados y de diversa índole como maderas en desuso, tiras de aluminio, alambres, papel, nylon, tiras de tela, cartón de las cajas de las tiendas, desechos usables de la basura en algunos casos donados y reelaborados por la población de una forma masiva, voluntaria y creativa. Estar en Santa Fe el día del Carnavalito da la posibilidad de observar lo que se puede hacer por sostener y preservar, en una acción comunitaria, los festejos de un carnaval dedicados a niños, jóvenes y adultos. Es estar en la fantasía a toda costa de una celebración donde la participación popular más auténtica y ennoblecida toma cuerpo al lado de una mar intacto y lleno de misterio. Fuente: Cubarte, Portal de la Cultura Cubana. Por: Consuelo Casanova
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